Estábamos ya acostadas con mi madre en la cama, cuando de repente, la Juana abre sigilosamente la puerta.
- Buenas noches, negras horribles - y cierra la puerta.
Nos quedamos muy sorprendidas, cuando de repente, abre otra vez la puerta
- ¡NEGRAS HORRIBLES! - pronuncia, y se retira con un sonoro "MUAHAHAHAHA".
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¡Gracias por rockear con la Juana!